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domingo, 17 de marzo de 2013

Tendencias 21: I am a brand


Artículo de Andy Stalman sobre branding leído en tendencias 21, si quieres acceder a la web pulsa aquí. Si quieres leer la noticia original pulsa aquí

Brands are everywhere. You are a brand, I am a brand. And since we have joined the internet we have all become global brands by default. Every day we interact with 4000 brands, of those, 75% didn´t exist before 1980. In the digital era, how important is the way in which consumers experience and interact with a brand? Want a clue? Two-thirds of the CEOs at the world's 50 largest companies actively engaged with customers on social media.
In the past decade many brands have joined the Internet, like you and I, and a new phenomenon is happening: brands that were born on line are now joining the off line world, the physical space. 
So now, in this digital era, both worlds (on and off) of the same universe, have things to learn from each other. Both have things to contribute to the other. It´s not a discussion of which is good and which is bad, but wether the two of them can complement, work together. Brands need the two of them. They are 2 world of the same universe, we need both. 
In 2012 in the US e commerce sales surpassed on hundred thousand eighty six thousand billion dollars, 15% more than in the previous year. This amount represent almost four times all commerce sales from all the Latin America´s countries together and 10 times Spain sales. 
While Time magazine forecast than in 2050 50% of the global GDP will be traded online, in 2012 global B2C commerce topped one trillion dollars for the first time ever. Asia pacific already surpassing the US. And China surpassed the U.S. to become the world’s biggest trading nation last year. 
More and more people are having access to the net: an estimated of 2.3 billion people with internet access and we will probably end 2013 with more cell phones that people on the planet. The commoditization we are living globally demands good branding. 
Branding needs marketing as well as marketing needs branding: Marketing without branding is soulless. Branding without marketing is mute. 
Good Branding can make people pay more for one product or service than another similar product or service. 
Branding is about emotion, and emotion turns prospects into buyers. Branding is about being recognized and being different can a make a difference in business. 
Brands need to escape commoditization. Create a bond with customers, interact, listen, act, change the world. Brands need to be brave in this exciting times. They need to be relevant for people´s life´s or simply disappear. Good managers need to overcome fear, seize this moment, be the change, lead the change. 
We are starring one of the most exciting times for brand building in human history. 
We are here to create the future we want to live in. It´s time for rethinking the way we do business, we communicate, we create value. 
It´s time for doers. It´s your time, my time. The future belong to those that have the courage of creating it. 
Welcome to a new world. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Tendencias21: El Branding del futuro.


A mi modo de ver este es un gran artículo de Andy Stalman para tendencias21.net. Merece la pena leerlo.  Si queréis acceder a tendencias21.net pinchad aquí. Si queréis leer el artículo en su página original pinchad aquí


El tiempo, el talento y la recuperación de valores son los tres bienes más requeridos de nuestra época. La gente se mueve a máxima velocidad. La nueva sociedad opera en tiempo real. Algo que en el siglo XX cambiaba a lo largo de cuarenta años, hoy lo hace en cuatro. Todo parece indicar que en la medida que avance el nuevo siglo, los años serán sólo meses, días, horas. Todo vuela, todo pasa, el talento y los valores quedan. Hoy construimos el mañana.


El Branding del futuro.
En un mercado en tiempo real, las empresas compiten para determinar cuáles pueden idear, crear y lanzar productos con mayor rapidez. Se vive en directo la relación entre consumidores y marcas, entre clientes y productos. 


Cuando una marca o producto no despierta el interés de las audiencias o no concuerda con sus valores, éstas cambian rápidamente a otro producto, que pueda atraerlos y seducirlos. Si lo que una marca comunica es irrelevante, el consumidor lo va a ignorar. 



El umbral de atención es cada vez más pequeño. Por eso, las marcas tienen que impactar. Aquellas empresas que no entiendan esta realidad, sufrirán en el presente y desaparecerán en el futuro. 



Un dato que lo deja muy claro: en la actualidad, pasamos un 75% de nuestro tiempo interactuando con marcas que no existían antes de 1980. De acuerdo al ranking Fortune 500: un 40% de las empresas más grandes del mundo en el año 2000, ya no está presente en el de hoy. 



El tablero de los negocios del siglo XXI se desarrolla en directo. La sociedad occidental se ha vuelto adicta a la velocidad y a la información. La realidad se vive a través de las pantallas: la computadora, el teléfono móvil, la tableta, el e-reader

El imparable crecimiento de las nuevas tecnologías ha hecho posible que quien tenga conexión pueda acceder a cualquier producto desde cualquier lugar y en cualquier momento. Actualmente, más de 2.500 millones de habitantes del planeta viven permanentemente conectados. Este cambio ofrece tantas oportunidades, que se convierte en una auténtica revolución. 


La gente que tiene acceso a información relevante ya ha empezando a redefinir la relación con las marcas. El mercado se perfecciona porque los consumidores están más informados, comparten esa información, crean comunidades on line y dan relevancia a valores tales como la honestidad, la transparencia, la coherencia, la simpleza, la interacción. 



En un contexto de esas características, la gran pregunta que se hacen muchas empresas es: ¿Cómo destacar, como ser reconocida (y recordada) en medio de este tsunami de mensajes y meta-mensajes? 



Como los servicios y productos de las principales empresas que compiten en todo el mundo son cada vez más similares, el Branding (es decir la identidad y personalidad de la compañía) se convertirá en el factor más significativo a la hora de elegir entre una empresa u otra. 



El branding en este nuevo siglo no será necesario sino inevitable. 



Los cambios no cesan. Quienes se adapten (o tengan la valentía de crearlo), sobrevivirán. Quienes generen el cambio, estarán en posiciones aventajadas. Es posible crear el futuro si nos atrevemos a ser más competitivos, más relevantes. 



Es bueno recordar que existen 4 clases de marcas: las que crean el cambio, las que cambian, las que no cambian y las que no quieren cambiar. 



Comunicar una visión no sólo implica repetir y definir un mensaje de manera coherente y consistente; requiere la habilidad de contar una historia. La emoción y la imaginación no son un departamento sino una filosofía y una actitud. En un mundo en el que (casi) todo está en venta el canal para vender son las emociones. 



Es una época de revoluciones, en la que lo único que no debería cambiar es la inversión en la marca. El branding se convierte en un factor clave para el éxito o el fracaso. 



El mundo ya no es de derechas o de izquierdas, del norte o del sur, de ricos o de pobres, de occidente o de oriente. El mundo se divide entre los valientes y los cobardes. El mundo pertenece a aquellos que más allá de su nacionalidad, profesión, sexo, edad, religión o idioma hacen del tiempo una herramienta de cambio. 



Lo malo es que el ser humano no reacciona bien ante la incertidumbre. Los cambios producen, inevitablemente, desazón. Pero no tiene sentido oponerse a lo evidente. El caos es el orden que aún no entendemos. 



Atravesamos un cambio de paradigma apasionante donde el mundo ya nunca volverá a ser igual. 



Este espacio de tiempo que nos ha tocado vivir, exige, demanda, solicita, pide a gritos protagonistas. Marcas que no busquen el éxito facil y rapido, ergo, efimero, sino el protagonismo para escribir las letras de esta revolucion, para dejar un legado en el que nuestros hijos y nietos reciban un mundo menos corrupto, mas transparente, menos desigual, donde hablemos menos de datos y más de imaginación, donde la divisa que da status no sea el dólar o el euro, sino la reputación, la trayectoria y la confianza. 



Desde esta visión, aporta el especialista en branding Marcelo Ghio, podemos asociar el futuro del branding a la gestión de intangibles vinculados no sólo a valores humanos sino también a aquellos relacionados con el ecosistema. Lo que significa pasar -en este contexto- de un fenómeno estrictamente comercial a un escenario dominado por valores trascendentes para la sociedad humana.
 



El Branding del futuro es hoy.